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Las cinco toxinas que envenenan tu matrimonio

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Palabras dañinas y venenosas, palabras que desean la muerte, estan presentes en la relación de pareja. Palabras como “Te odio” u “Ojalá nunca te hubiera conocido” pueden causar daños irreparables. Confieso que ha habido demasiadas ocasiones en que, palabras dañinas duras han salido de mi boca hacia mi esposa, mis hijos, y otros. Me apena. Continuamente estoy trabajando duro para elegir mis palabras sabiamente.

 

La forma de hablar a tu cónyuge y la familia tiene mucho que ver con su papel como padre. Su hijo está aprendiendo cómo ser un esposo viendo a su padre. Tu hija está mirando en su padre para establecer las normas para la clase de marido que está buscando.

Aquí hay cinco toxinas de la lengua que hay que evitar.

1. Palabras sarcásticas
Comentarios como: “La casa no se va a limpiar a sí misma” o “¿Parezco su criada?” Parecen no es gran cosa en la superficie, pero las palabras sárcasticas son a veces síntomas de una expectativa insatisfecha subyacente que ha frustrado un cónyuge desde hace bastante tiempo. Pueden ser utilizados como una forma cobarde de “cavar” a su esposa.

2. Palabras desalentadoras
Cada marido y mujer quiere saber que tienen a su cónyuge en su esquina animándolos. Cuando un cónyuge dice cosas como: “Eso es una locura”, o “¿De verdad crees que puedes hacer eso?”, Lo que realmente esta diciendo es “yo no creo en ti”, o “Yo no estoy en tu equipo “. En vez de decir: “Esa es la peor idea del mundo”, se podría decir: “Eso es una gran idea, pero me siento como que sería mejor en esta manera …” Debemos ser fan número 1 de nuestro cónyuge, no ser su mayor crítico .

3. Palabras irrespetuosas
El respeto no es algo que se tiene que ganar. Se debe de dar incondicionalmente en el matrimonio. Comentarios irrespetuosos como: “¿No puedes encontrar un trabajo de verdad?”, “No me importa lo que tu dices, yo voy a hacerlo de todos modos”, y “¿De verdad has estado perdiendo peso?” son un insulto ofensivo, y puede minar la dignidad de su conyugue.

4. Palabras de comparación
Al decir cosas como, “Susan si haría eso por su marido” o “¿Por qué no puedes ser más como Karen?” lo que realmente estas comunicando es “Aunque lo quieras … no eres lo suficientemente bueno” como esposa o esposo.

5. Palabras egoístas
“no me importa cómo te sientes, sólo hazlo”. “Quiero ese barco nuevo”. “Necesito a alguien que realmente satisfaga mis necesidades”. Cónyuges que se preocupan más por ellos mismos que sus parejas a menudo comienzan sus frases con “Yo”. Se trata de sus deseos y sus necesidades, más que las de su compañero.

¿Hay alguna o muchas de estas toxinas de la lengua inyectándose en tu matrimonio? Si es así, pide disculpas a tu cónyuge. La curación sólo puede comenzar cuando se eliminan las toxinas. Y en el caso de las toxinas verbales, las relaciones se empiezan a reparar cuando las parejas piden perdón el uno del otro. Se lento para hablar. Está bien ser tranquilo, reservado, y reflexivo sobre lo que sale de la boca — especialmente cuando estás enfadado. Haz un voto personal de que las palabras tóxicas ya no saldrá de su boca. Pon una nota Post-It junto a tu cama o en tu espejo puede servir para recordarte tu compromiso. Dele a su cónyuge la libertad para que le informe cuando la toxicidad empiece a producirse en su lengua. Fuimos creados para edificarnos unos a otros, no para rompernos el uno al otro.

Por: Mark Merril
Fuente: lifeway.com
Traducción y edición: El Resplandor de su Gloria

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